Benjamín León: “La poesía nos permite ponerle límites a la muerte” (y II)

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Segunda parte de la charla que mantuvimos en La Bocina con Benjamín León, ganador del XXXIII Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, con motivo de la presentación de ‘Canciones para animales ciegos’ en Sevilla, el próximo miércoles 5 de junio a las 20.00 horas en Librería Beta (calle Sierpes).

 

Uno de los pilares del poemario es la dialéctica entre la luz y la sombra, entre la vida y la muerte. Esto se resuelve en dicotomías más específicas, de las que sobresale la de la memoria frente al olvido. Incluso dices:

qué puede ser la edad sino distantes barcos,

sino cansadas sienes que escriben el exilio.

El presente es un pasado exiliado. El olvido apaga la luz, es la muerte. ¿Es la poesía un intento de vencer a la desaparición, un instrumento para  luchar contra el olvido de lo que uno es y de lo que no debe ser olvidado por nadie?

La poesía es memoria, evoca constantemente un viaje hacia el origen y es, de igual forma, intemporal. Por este motivo, quien trabaja con la poesía, quien macera las palabras para aunar en ella los diálogos de la emoción, abre sus percepciones al todo donde se habita, a los sucesos que acaecen o transcurren, y recoge las partes de esta semilla que vinculan al mundo con el ser humano. León entrevista 2En este sentido, creo que la memoria es un material latente para el poeta, pues éste reconstruye los tiempos, es la memoria de un pasado o la memoria de un futuro, que por algún extraño motivo sólo el lenguaje poético puede contener; el poeta recoge restos de eternidad y arma con ellos el mundo que entregará para un lector que aprehenderá para su propio corazón una palabra nueva, una palabra que dice aquello que en los labios calla. Por lo anterior, y volviendo a la pregunta, los poetas se plantan contra la muerte y la desaparición, lanzan al mar una botella llena de esas palabras que vencen al olvido, y que de una u otra forma, reestablecen la dignidad de los muchos que en los siglos han sido callados y que hoy vuelven a palpitar a través de la palabra poética.

antonio-gamonedaOtra cosa que nos salta inmediatamente al leer el poemario es el uso de determinados sustantivos recurrentes (pájaro, sombra, ceniza, orilla, párpado…) para construir una simbología propia, muy en la línea de, por ejemplo, Antonio Gamoneda. Háblanos un poco de esto y su función dentro del poemario. ¿Es una forma de testimoniar lo inexplicable?

La poesía trabaja con materiales incombustibles, con esas pequeñas cosas inútiles que son esenciales para supervivir y que siempre, una y otra vez están volviendo a manifestarse en nosotros, por más que el sistema intente ocultarlas negándoles su importancia. Las palabras potencian su significado de acuerdo al contexto de éstas, las palabras retoman o se abren a los significados cuando hacemos de ellas elementos menos utilitarios de lo que hoy por hoy son. Benjamín LeónEsta instrumentalidad, ya no solo del lenguaje, sino de las cosas a las que hemos denominado y que ponemos a nuestro servicio, es la que nos impide acercarnos a la esencia de estas, pues la esencia está bloqueada con el uso de un lenguaje al que le hemos cortado los brazos y las piernas, un lenguaje al que le hemos castigado en su decir, y del cual hemos hecho un traspaso casi genético donde se incluyen las características y el uso determinado de este. Por lo anterior es que es necesaria una simbología, para ir en busca de lo que no es penetrable con el lenguaje común, y que precisa de los símbolos y de esa despragmatización que ofrece el lenguaje poético para así, finalmente, rozar de alguna manera lo más hondo.

El libro es una muestra de frondosa imaginería en versos alejandrinos, interesantísima en su valentía formal y conceptual. La escasa aparición de la narratividad y el empleo, como decíamos antes, de recurrentes símbolos hacen que el lector tenga la sensación de laberinto, de asfixia, de tiempo estancado. Esto contrasta con la tradición discursiva del alejandrino, que viene de los cantares de gesta. ¿Es esto buscado? ¿Por qué el uso del alejandrino?

Leon entrevista 3Es cierto, existe escasamente una narratividad en estos poemas. La historia es la que se ha encargado de contar los milenios que nos preceden y la ciencia, por su parte, a develarnos el porvenir; por ello, en este caso, hay un aproximarse a ese ardor que nos provoca la condición en que se existe. Desde ahí, mi trabajo ha estado centrado en la búsqueda de esa forma que mi estilo no consigue, pero que se acerca, más que a la sucesión de acontecimientos, a lo que la sollozante condición de la humanidad palpita y no logra expresar de su dolor. No pretendo en esa búsqueda de un lenguaje que mi palabra diga cuanto duele, sino que haga doler doblemente ese dolor del otro en el corazón del lector y así movernos a la compasión, tal vez una de las pocas formas de retornar a Ítaca.

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Benjamín León: “La poesía nos permite ponerle límites a la muerte”

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Con motivo de la presentación en Sevilla el próximo miércoles 5 de junio a las 20.00 horas en Librería Beta (calle Sierpes) de ‘Canciones para animales ciegos’, ganador del XXXIII Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, en La Bocina charlamos con su autor, el chileno Benjamín León.

La primera pregunta es obligada. ¿Quiénes son (o somos) los animales ciegos a los que cantas?

Los animales ciegos somos todos los que conformamos una sociedad que está enferma, donde la parte de humanidad que quedaba se fue con la inmediatez que el sistema nos impone. Los animales ciegos somos los que de una u otra forma estamos sufriendo las circunstancias de un modelo que hemos establecido o permitido que se establezca. León 1Esto se refiere a la amplitud de sucesos que persiguen intereses que no guardan relación con la idea primigenia del ser humano, con su origen. Desde ahí, todo lo que se ha perdido con el paso del tiempo y que resulta imprescindible retomar. Por ejemplo, la ausencia de referentes éticos, y con esto no hablo de colores determinados, más bien creo que en lo general de la sociedad existe una carencia de referentes, que van desde las cuestiones más simples y cotidianas hasta los grandes problemas que hoy nos llevan directo al matadero. En este sentido, la poesía tampoco escapa de esta carencia, falta la balanza que sostuvo el equilibrio que otorgaron grandes autores como Juan Ramón o la mismísima Gabriela Mistral, escritores que comprendieron que la palabra compromiso tiene un significado mayor que el simple cliché publicitario, más bien un verdadero vínculo con su pueblo, con los otros, con los desposeídos, con aquellos que sufren la respiración.

benjamin leon 2Aparte del evidente homenaje, ¿por qué todas las citas que abren las distintas partes del libro son del 27? En La Bocina nos parece que con el 27 te une, aparte de la conjugación de tradición (el libro está escrito en alejandrinos, de los que hablaremos más adelante) y vanguardia (la imaginería del libro va en ese sentido), una persecución de la perfección formal, una exención de lo accesorio pero transida de humanidad.

Es cierto que todo el libro persigue el verso alejandrino, aunque evidentemente no es el motivo final de éste, pero sí es una constante. Creo que es un error no conocer la tradición, no conocer los ritmos estudiados y utilizados desde ya siglos, las formas que en un tiempo fueron frecuentes y que constituyen una parte importante de este oficio de orfebrería que inevitablemente debemos, al menos, conocer. Lo anterior no significa que considere que no es válido el verso libre o el poema en prosa; pues en mi caso particular, comencé escribiendo el verso libre, y muy tardíamente conocí los tipos de ritmos y estructuras, y aún ahora escribo textos con aquellas estructuras que me parecen verdaderamente fascinantes. León entrevista 1Sin embargo, la utilización del verso alejandrino en este caso, se debe principalmente a que el ritmo del alejandrino tiene cierta correspondencia con lo que digo; vale decir, la musicalidad que ofrece este verso permite contribuir a cierta atmósfera que ligadas a las palabras puedan llegar a la emoción. De la misma manera, el homenaje a la generación del 27 se inicia con la importancia de Juan Ramón en estos, y luego la germinación que estos tuvieron en la poesía escrita en toda nuestra lengua. Por ello, desde la lectura de estos autores, que ya podemos denominar clásicos, estructuré mi libro, aun cuando el libro se fue estructurando en gran parte por el azar, por el azar que las lecturas fueron señalando como puntos de partida para los poemas que fueron naciendo desde esas letras tan vitales para todos los tiempos.

En el libro se habla, nos parece, de la importancia del lenguaje como medio, no sólo para entender la realidad, sino incluso como alivio ante la carga de la conciencia de la muerte. Ese lenguaje puede hacerse vivo a través del diálogo (lenguaje con otros), el pensamiento o la memoria  (lenguaje con uno mismo) o la escritura (lenguaje con uno mismo y con otros). ¿Sólo la palabra, compartida o no, nos salva?

teillier2Decía Teillier que la poesía no sirve para nada si no permite a los hombres acercarse y conocerse, y en este sentido, el lenguaje poético nos permite pervivir, ponerle límites a la muerte y apaciguar el olvido. El lenguaje poético tiene la virtud de balbucear todo aquello que el corazón pronuncia como indecible; por ello, cada poema extiende su contenido a un entorno que va más allá del campo semántico de las palabras, más allá de su pragmática, más allá de sus signos. La poesía tiene la singularidad de darnos a conocer la verdadera experiencia del ser a través de un sistema lingüístico tan conciso como certero, que de otra manera sería imposible conocer. Hay un algo más allá en la palabra poética que nos remite a ciertos estadios, a ciertos lugares donde la comunicación utiliza otros lenguajes, acaso el silbo que ocurre en el diálogo indefinible de los pájaros o las teclas que la música pulsa para adentrarse en ese otro estrato donde nuestro subconsciente se comunica. Sin duda, lo profundo y desconocido que resulta la propia existencia, nos imposibilita la descripción de aquello que nos grita desde el interior del ser, y que ignoramos cómo transcribir. 1_enrique_lihnComo dijera Enrique Lihn: “nada tiene que ver el dolor con el dolor”, y en este mismo sentido, nada tiene que ver el amor con el amor, el miedo con el miedo, la muerte con la muerte, la alegría con la alegría. Hoy toda palabra está acotada, restringida por lo utilitario, y en ella no caben las emociones más hondas de ningún ser humano; sin embargo, la construcción de un lenguaje poético puede abrir los significados, despragmatizar el lenguaje y ofrecernos uno nuevo, uno capaz de acercarnos la palabra que sucede en lo más hondo.

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El libro ganador del Premio de Poesía Juan Ramón Jiménez se presenta en Sevilla

  • León 1La obra se titula ‘Canciones para animales ciegos’, del poeta chileno Benjamín León.
  • Se presenta en la Librería Beta (Sierpes, 25) a las 20.00 horas de este miércoles 5 de    junio.

El prestigioso y veterano certamen de poesía -y en este caso los epítetos son merecidos, más allá de los lugares comunes- Juan Ramón Jiménez, ya tiene ganador para su XXXIII edición, en este 2013. Se trata del poeta chileno Benjamín León por su obra ‘Canciones para animales ciegos’ (Editorial Autores Premiados, 2013), que se presenta en Sevilla el próximo miércoles en un acto en la Librería Beta de Sevilla (calle Sierpes, 25) a las 20.00 horas. En él intervendrán, aparte del galardonado, el poeta Iván Mariscal, que introducirá la poesía del chileno.

Benjamín LeónBenjamín León, cuyo verdadero nombre es Mario Guillermo Contreras, nació en la ciudad de La Serena, Chile, en 1974. Es profesor de Castellano y Filosofía por la Universidad de La Serena. Dirige las Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos, proyecto respaldado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Coordina la revista de Poesía “Espantapájar@”, publicación literaria que distribuye simultáneamente en Chile y en España. Ha publicado Tankas de Pájaros (Ediciones del 4 de agosto, 2008); La luz de los metales (Institución Cultural El Brocense, 2009; y Para no morir (Turandot Ediciones, 2012)).

benjamin leon 2Su obra ha sido recogida en distintas antologías y publicaciones literarias en Chile y el extranjero. Es gestor cultural en diversos proyectos relacionados con las artes, la educación y el desarrollo comunitario. Entre otros reconocimientos, cuenta con la Beca de Creación Literaria que entrega el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; el XI Concurso Literario Nacional Juegos Florales de Vicuña Gabriela Mistral; y el XII Premio Flor de Jara de Poesía.

Benjamin Leon 3El Premio de Poesía Juan Ramón Jiménez está dotado con un premio de 6.000 euros y publicación de la obra. La lista de ganadores alberga muchos de los grandes nombres de la lírica española contemporánea, como Javier Egea, Ángel García López, José Agudo o Francisco Ruiz Noguera.